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domingo, 7 de octubre de 2012

Desenmascarando el teatro de las vanidades

Rabieta compulsiva de los malcriados


Desenmascarando el teatro de las vanidades


Cualquier concepto puede tener múltiples versiones, luego; el mundo y la vida es lo y la que es, en cada momento. Con lo que muchos de esos conceptos se desviaran en mayor o menor grado de a la verdad.
Hay quienes inventan mundos únicos y fingidos para alegrar egos y proteger intereses; camuflan pervertidos conceptos entre los de todos los demás vecinos; y con ellos conviven mientras nadie los cuestiona, o aun más concretamente los desenmascara. Es entonces cuando surge la verdadera esencia de lo que se: piensa, se siente se desea y se pretende. Con todo ello, la sociedad ve, enjuicia y los aboca a su verdadera naturaleza.
Que la derecha, sola se enroca en torno a conceptos desafortunadamente surrealista, y defiende su mentira con subterfugios mil, mientras que no les tocan el terreno, y que cuando se desenmascara tiende a despotricar enredándose y argumentando conceptos que no caben mas allá de su propia y grande mentira es tan viejo como su propia y perpetua ansia desmesurada de riquezas y poder, siempre a costa del engañado, “La riqueza y el poder siempre se alcanza a costa de los demás” y casi siempre arañándole las carnes a toda justicia y legalidad.
-Todo Vale; para la derecha como para sus bastado nazismo y tiranía, todo lo que sirva para allanar su terreno, es válido; aun situándose fuera de toda legalidad vigente.
Pruebas de que todo esto es nítida y pura verdad, la hemos tenido y seguimos teniendo en los casi once meses de la actual legislatura: cada día, cada hora, cada segundo, cada bocanada de aire que respiramos descubrimos la verdadera identidad de la derecha. Y la derecha española, es sobre manera particular; pues siempre tiene por norma y educación recibida el creer, que el mundo todo se hizo para ella y que todo los demás a su alrededor es, mero ganado bobo, sin casa ni derechos a los que solo les adjudica el estado de esclavos nacidos para costearles, adecentarles y servirles; en este su cortijo.